Para saber los distintos tipos de poleas que hay primero debemos saber qué es una polea. Podemos entender una polea como un mecanismo o una máquina simple que, mediante la tracción emitida por una fuerza, puede desplazar grandes cargas. Como dato histórico, no se sabe la fecha exacta de su creación, pero hay pruebas fehacientes de que Arquímedes ya habló de ella al rey Hierón de Siracusa a través de una carta. En Sadi Transmisiones tenemos Poleas de Casquillo Cónico pero según su tipo tenemos dos variantes, simples y compuestas. Además, la polea está formada por distintas partes que son: cuerpo, cubo, estructura y canal.

Partes de la polea

Como hemos dicho, las partes de la polea son 4, cuerpo, cubo, estructura y canal. Vamos a explicarlas brevemente.1

1- Cuerpo

El cuerpo tiene forma cilíndrica o de disco. Suelen tener agujeros en su forma para alivianar el peso de la polea.

2- Cubo

El cubo es la parte central del cuerpo. Ésta dispone de un agujero donde se coloca un eje con el fin de que la polea se mantenga fija.

3- Estructura

En la estructura es donde se aloja el cuerpo. En ocasiones provista de un gancho para anclarla en algún tipo de pared, techo o lugar óptimo para su anclaje.

4- Canal

El canal es la parte con forma de carril por la que se pasa y se hace rodar la cuerda.

¿Cómo funciona una polea?

Para saber cómo funciona una polea o qué hace realmente su mecanismo no debemos complicarnos mucho. El funcionamiento de una polea es bastante sencillo. Manteniendo la polea anclada sobre algún soporte o alguna estructura robusta que pueda aguantar el peso y la fuerza que se va a ejercer, se debe pasar una correa por el canal. En un extremo de la cuerda se ata la carga que se quiere desplazar y en la otra parte el elemento que ejerce la fuerza. Luego solo se debe tirar de la cuerda para desplazar la carga. Al tener un punto de apoyo sobre el carril, la cuerda nos ayudará a hacer fuerza y mover, elevar o desplazar la carga deseada.

Poleas simples

Uno de los tipos de poleas que hemos mencionado anteriormente son el de las poleas simples. Seguramente si piensas en una polea, la imagen que te vendrá a la cabeza será la de una polea simple. Este tipo de poleas son de lo más fácil de utilizar puesto que solo tienen una polea fija por donde pasa la correa. En un extremo tendremos la carga y en la otra el elemento que se encarga de elevarla. Se deberá realizar la misma fuerza que ejerce el peso de la carga que se quiere levantar con tal de poder moverla.

Poleas móviles o compuestas

Este tipo de poleas móviles pueden estar compuesta por una polea fija acompañada de una móvil. Permiten el desplazamiento hacia arriba o hacia abajo dependiendo de la posición de la carga. Gracias a eso el esfuerzo requerido para desplazarla es menor. No obstante cuenta con el hándicap de que la distancia que debe recorrer la correa es el doble que la de la altura a la que se trabaja.

Poleas polipastos

Las poleas de polipastos combinan el uso de poleas fijas y poleas móviles por las cuales pasa una misma correa. La gran ventaja que tienen este tipo de poleas es que por cada polea que se añade a la cadena de poleas se reduce notoriamente la fuerza que ejerce la carga. Las poleas polipastos tienen dos variantes: la de aparejo potencial y la de aparejo factorial. Los polipastos de aparejo potencial están compuestos por una polea fija y mínimo 2 móviles. Muy útil pero de recorrido limitado puesto que depende de la distancia de separación entre las dos primeras poleas (fija y móvil). Por otro lado, los polipastos con aparejo factorial cuentan con una cantidad par de poleas donde hay las mismas poleas fijas que poleas móviles. Cuantas más poleas se utilice más fácil será desplazar la carga.