Los casquillos de fricción, o también conocidos como cojinetes de fricción, son unas piezas clave dentro del mundo de los distintos elementos mecánicos que tienen lugar en una máquina.

Su función es la de encargarse de soportar la carga estimada y permitir el movimiento deslizante o rotativo deseado entre dos elementos en una máquina. 

El uso principal de los casquillos de fricción es evitar el desgaste de los puntos de apoyo de la máquina, efecto que se produce cuando los distintos ejes ruedan directamente sobre la estructura.

Con tal de solucionar las posibles dudas sobre qué tipos de casquillos de fricción escoger para desempeñar las labores que necesitas, desde Sadi Transmisiones vamos a intentar detallar los puntos más importantes a tener en cuenta, así como sus ventajas y desventajas.

Los casquillos de fricción están formados por dos partes. Una de estas partes está constituida por una parte fija que es la encargada de soportar cargas, frecuentemente también conocida bajo el nombre de soporte.

La otra parte que se encarga de constituir esta pieza es la que se ve afectada por el desgaste, o lo que es lo mismo, la que está en contacto con el elemento en movimiento, el propio casquillo.

Con tal de poder lograr minimizar las pérdidas que acarrean el rozamiento de los cojinetes, se utilizan parejas de materiales cuyo porcentaje de fricción sea bajo. 

También se suele aplicar una especie de material lubricante cuya aplicación puede ser sólida, sería el caso del grafito o el teflón, por ejemplo. o de algún gel o líquido, aceite, e incluso un elemento gaseoso como podría ser el aire a presión.

Tipos de casquillos de fricción

En la división de los tipos de casquillos de fricción interfieren diversos elementos. Los distinguimos basándonos en el tipo de contacto que existe entre las piezas, posición o lubricante.

Aquellos basados en el tipo de contacto son los de deslizamiento o fricción, tanto la superficie fija como la móvil friccionan mediante un deslizamiento.

Respecto a los que se distinguen por su lubricación tenemos los autolubricantes, que gracias a sus materiales y con la mezcla de aceite se encargan de distribuir el material deslizante.

También están los que requieren de una lubricación periódica y los que necesitan una lubricación constante.

Por otro lado, están los casquillos axiales, radiales y de empuje, denominados así basándose en su posición respecto a la carga.

Ventajas y desventajas casquillos de fricción

Vamos a echar un vistazo tanto a las ventajas como a las desventajas que nos ofrecen este tipo de casquillos dentro del sector industrial:

Algunas de sus ventajas es que: son más ligeros, su coste es menor, tienen una vida útil mayor, su peso es más reducido y por lo tanto emiten menos ruido, permiten una mayor velocidad de rotación y a los golpes.

Por otro lado, entre sus desventajas destacan: requieren de mayor espacio axial, el uso de materiales de antifricción en su fabricación y la fricción es mayor en los procesos transitorios, como podría ser la puesta en marcha.

Casquillos de fijación

Por otro lado, en Sadi Transmisiones intentamos adaptarnos a tu negocio, es por eso que contamos con casquillos de fijación para tu negocio o empresa. 

Así que no dudes y ponte en contacto con nosotros para saber cómo podemos ayudarte.